viernes, 22 de octubre de 2010

LOS TEMPLOS, FUNERARIOS Y DIVINOS.

Los egipcios construyeron dos tipos de templos: los funerarios, que se destinaban al culto y al homenaje de los faraones, y los divinos, dedicados a los dioses.
Como los egipcios creían que los dioses eran inmortales , construyeron sus templos de piedra, que resistían mejor el paso del tiempo que el ladrillo de barro cocido.
La mayoría de los templos tenían dimensiones colosales y poseían la misma estructura.

LA RELIGIÓN EGIPCIA.

Los egipcios eran politeístas, es decir que creían en muchos dioses. Algunos eran locales, mientras que otros eran adorados en todo Egipto.
Algunos de ellos eran representados  con rasgos animales. Sobek, el dios del agua, conocido como cocodrilo; Taweret; protectora de las mujeres embarazadas, como hipopotamo; Anubis, el dios de los embalsamamientos, con cabeza de chacay, Thot, el protector de los escribas, cabeza de un  ibis.Otros, por su parte, guardaban similitud con los humanos. Las principales deidades de Egipto fueron Ra, el dios del sol (convertido luego en Amón-Ra cuando  se fuciono con Amón, el dios protector de Tebas); Orus ,el  dios halcon que representaba el Sol naciente, y Osiris, el  dios de la resurrección.
Los sacerdotes eran un grupo muy poderoso. Influían en la desiciones políticas y sus templos recibían importantes donaciones de los faraones. En el siglo XIV   a.C., el faraón Amenofis IV decidió reducir la importancia de los sacerdotes de Amón.para ello inició una reforma de tipo monoteísta: estableció el culto a un único dios, Atón, representado por el disco solar. Cerró los templos de los otros dioses, avandonó Tebas (ciudad ligada al culto a Amón) y ordenó construir Akhenatón ("Horizonte de Atón"), en la zona que en la actualidad es Tell el -Amarna, a 325 km al norte de Tebas. El faraón redactó un "Himno al Sol" , dios único y creador, que mantenía lo creado y cubría las necesidades de todos los seres vivientes, e incluso cambio su nombre por el de Akhenatón ("el favorito de Atón"). También desarrolló una política pacifista y abandonó las conquistas de sus antecesores.
Pero cuando murió, su sucesor, Tutankamón, abandonó esta reforma: se volvió al tradicional politeísmo y le devolvió a los sacerdotes de Amón todo su poder.

viernes, 8 de octubre de 2010

EL MUNDO RURAL Y EL MUNDO URBANO

Los faraones dominaban un  mundo predominantemente rural:las grandes ciudades eran escasas.Las familias, agrupadas en  aldeas, se  dedicaban  a  las  tareas agricolas, y  los  hijos  ayudaban  a los padres.Vivían en casas de  adobes, con un  mobiliario muy simple.
En las grandes cuidades, las manciones de la nobleza también eran de adobe, al igual que las casas de los mas humildes. Incluso el palacio real, en la capital, estaba construído con barro. La piedra solo se reservaba  para aquellos edificios que debían durar eternamente: obeliscos, grandes estatuas, templos y tumbas.
Las ciudades tenian mercados al aire  libre (en los  que los intercambios comerciales se realizaron por truque hasta el primer milenio) y talleres de artesanos.

viernes, 3 de septiembre de 2010

EL ANTIGUO EGIPTO

El Antiguo Egipto fue una civilización que se originó a lo largo del cauce medio y bajo del río Nilo, y que alcanzó tres épocas de esplendor faraónico en los periodos denominados: Imperio Antiguo, Imperio Medio, e Imperio Nuevo.
Pirámide de Kefrén y la Gran Esfinge de Guiza.Alcanzaba desde el delta del Nilo en el norte, hasta Elefantina, en la primera catarata del Nilo, en el sur, llegando a tener influencia desde el Éufrates hasta Gebel Barkal, en la cuarta catarata del Nilo, en épocas de máxima expansión. Su territorio también abarcó, en distintos periodos, el desierto oriental y la línea costera del mar Rojo, la península del Sinaí, y un gran territorio occidental dominando los dispersos oasis. Históricamente, fue dividido en Alto y Bajo Egipto, al sur y al norte respectivamente.
La civilización egipcia se desarrolló durante más de 3.000 años. Comenzó con la unificación de varias ciudades del valle del Nilo, alrededor del 3150 a. C., y se da convencionalmente por terminado en el 31 a. C., cuando el Imperio romano conquistó y absorbió el Egipto ptolemaico, que desaparece como estado. Este acontecimiento no representó el primer período de dominación extranjera, pero fue el que condujo a una transformación gradual en la vida política y religiosa del valle del Nilo, marcando el final del desarrollo independiente de su cultura. Su identidad cultural había comenzado a diluirse paulatinamente tras las conquistas de los reyes de Babilonia (siglo VI a. C.) y Macedonia (siglo IV a. C.), desapareciendo su religión con la llegada del cristianismo, en la época de Justiniano I, cuando en 535 fue prohibido el culto a la diosa Isis, en el templo de File.
Egipto tiene una combinación única de características geográficas, situada en África nororiental y confinada por Libia, Sudán, el mar Rojo y el mar Mediterráneo. El Nilo fue la clave para el éxito de la civilización egipcia: el légamo fértil depositado a lo largo de los bancos del Nilo tras las inundaciones anuales significó para los egipcios el practicar una forma de agricultura menos laboriosa que en otras zonas, liberando a la población para dedicar más tiempo y recursos al desarrollo cultural, tecnológico y artístico.

La vida se ordenaba entorno al desarrollo de un sistema de escritura y de una literatura independientes, así como en un cuidado control estatal sobre los recursos naturales y humanos, caracterizado sobre todo de la irrigación del fértil valle del Nilo y la explotación minera del valle y de las regiones desérticas circundantes, la organización de proyectos colectivos, el comercio con las regiones vecinas de África del este y central y con las del mediterráneo oriental y finalmente, por empresas militares que mantuvieron una hegemonía imperial y la dominación territorial de civilizaciones vecinas en diversos períodos. La motivación y la organización de estas actividades dependía de una élite sociopolítica y económica que alcanzó consenso social por medio de un sistema basado en creencias religiosas, bajo la dirección del Faraón un personaje semi-divino, generalmente masculino, perteneciente a una sucesión de dinastías, no siempre del mismo linaje.